Avalsorim

Alguna vez me dijeron: 'Deberías escribir y publicar tus fotografías'. Pues bien, aquí estoy. Esta es mi visión del mundo, un rincón donde la escritura y mi cámara se complementan. Mi intención es invitarte a leer con calma, pero también a mirar con atención; buscando capturar la esencia real de las cosas a través de fotos que expanden lo escrito y detienen el tiempo. Te invito a ver el mundo a través de mis ojos.

Hay una simetría necesaria en el acto de observar: tan lúcido es bajar la vista para reconocer la persistencia de una flor en el suelo, como levantarla para entender la magnitud de la Luna en el cielo. La Luna no tiene luz propia y sin embargo domina la noche; acepta lo que recibe y lo devuelve convertido en plata. Es el ejemplo máximo de presencia pura: no juzga lo que ilumina, ya sea un campo de flores o un callejón vacío; su luz cae con la misma imparcialidad sobre todo lo que toca.

Más que un satélite, es el archivo visual de nuestra civilización. Ha sido guía de navegantes, reloj de agricultores y musa constante de quienes buscan en la sombra la claridad que el día no permite. Representa la unidad: es lo único que todos los seres humanos, desde los antiguos astrónomos hasta nosotros hoy, hemos compartido sin excepción.

Su mayor legado no es su brillo, sino su permanencia. Mientras todo abajo cambia, las fronteras se mueven y las ciudades se transforman, la Luna permanece ahí, impasible, recordándonos que somos parte de algo mucho más grande y antiguo que nuestras propias preocupaciones.

Nota adicional:
Hoy, 1 de abril de 2026 (coincidencia), la misión Artemis II inicia su trayecto hacia la órbita lunar con la cápsula Orion. Cabe mencionar que este despliegue técnico, a pesar de su magnitud mediática, no me suscita entusiasmo alguno.

Foto tomada con Telescopio Celestron Astromaster 130


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